Hace algunos años, tomé la decisión de migrar a España, un paso que transformó mi vida en todos los sentidos imaginables.
El proceso emocional de migrar fue un torbellino de emociones, una montaña rusa que me llevó desde la emoción anticipada hasta la nostalgia más profunda. Dejar atrás mi Argentina, mi Buenos Aires querido, mis raíces, mi familia y mis amigos fue un desafío que puso a prueba mi fortaleza y mi capacidad para adaptarme a lo desconocido.
Los primeros días en España fueron una mezcla de excitación y desorientación. Todo era nuevo, desde el idioma, porque decidí ir a Barcelona, en donde se habla catalan, hasta las costumbres y tradiciones. Me sentía como un pez fuera del agua, en realidad me sentía como Ariel, la sirenita, cuando deja de tener su cola y pasa a tener piernas, diría que era una mezcla de asombro con felicidad, con miedo, desorientación, si…. todo eso junto!
Poco a poco, fui superando los obstáculos y encontrando mi camino en esta nueva tierra. Con cada desafío que enfrentaba descubría una fortaleza interior que no sabía que tenía. Aprendí a valorar la importancia del apoyo emocional, tanto de los seres queridos que estaban en Argentina como de los nuevos amigos que encontré en el camino.
El proceso de adaptación fue largo y a veces doloroso, pero también fue increíblemente enriquecedor. Descubrí nuevas pasiones, hobbies, amplié mi perspectiva y crecí en formas que nunca hubiera imaginado. A través de las lágrimas y las risas, encontré una nueva versión de mí misma, más fuerte, más resiliente y más consciente de mi propio poder interior.
Hoy, puedo mirar hacia atrás y sentirme agradecida por cada momento de este viaje. Cada desafío superado, cada lágrima derramada y cada victoria celebrada me han llevado hasta donde estoy hoy, a este momento presente en el que puedo decir con orgullo que soy una psicóloga argentina que encontró su hogar en Barcelona.
Por eso le quiero decir a todas aquellas personas que están pasando por un proceso similar, no están solas. Que hay luz al final del túnel y que cada paso en este camino de migración es una oportunidad para crecer, aprender y transformarse. Confíen en ustedes mismos y en su capacidad para superar cualquier obstáculo que se les presente, y si no pueden no pasa nada, es valido pedir ayuda.
Es mas este proceso yo no lo transite sola, me acompaño mi familia y amigos a la distancia, mi pareja, mis amigos de Barcelona y también me acompaño mi psicóloga. Es por eso que puedo decirte no estas solo, y si sentís que no podes, busca ayuda.

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